Editorial:
En Quaderni di Thule. Revista Italiana di studi americanistici. XXIII Convegno Internazionale di Americanistica Perugia, Vol.1. p.379 – 386, ARGO, 2002, Perugia. 2002

Autor(es):
Portela Guarin, Hugo

ISSN:
ISSN, 1126-8611. ISSN-L, 1126-8611.

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El Cosmos Páez esta compuesto por tres mundos: kiwe dyihu, submundo; kms kiwe, este mundo y eeka, el de arriba. Cada mundo, y en él, cada espacio, tiene su dueño. En las lagunas vive "El trueno", maestro de los paeces representado; en los sitios fangosos, charcos, riachuelos y lagunas habita "El duende"; entre charco y charco se levanta "El arco". Se desplazan por la cosmografía en formas diferentes, según las funciones a desempeñar en la sociedad y son claves en la mítica y chamanismo Páez.

En el cosmos está contenido el ser nasa (todo lo vivo), como esencia y proyección de una energía que en sus orígenes se denominó ksya'w. Una vez formado y consolidado el mundo Páez dicha energía genésica adquirió una presencia que se nominó tay, circulando en la cosmografía de abajo-arriba-abajo, izquierda-derecha-izquierda, al igual que en el cuerpo humano.

Tay está presente en los seres y las cosas. En el lenguaje que da cuenta de la cosmovisión Páez se evidencian categorías que referencian los variados ciclos de la naturaleza y patentizan la vitalidad de tay; entre ellas se desatacan: hielo, frío, fresco, espíritus, virtud, poder y fuerzas, con diferentes intensidades energéticas según la escucha sensorial de los The'wala (hombres sabios).

No obstante las variaciones energéticas, el equilibrio energético debe garantizar la vida, la armonía de la naturaleza y el desarrollo del individuo y la sociedad. Es por eso que los paeces permanentemente lo buscan, mediante la práctica de una ética que rige su conducta individual, social y de relación con el entorno como sistema global de pensamiento.

Cuando se transgreden las normas, hay acumulación de amenazas que los the'walas sienten a través de "señas" en sus cuerpos, indicando una circulación energética trastornada. Señas que consisten en brincos en la piel: "entre el cuero y la carne" que se pueden sentir en cualquier parte de la piel y en múltiples direcciones con un alto grado de significancia.